ALIMENTOS COLESTEROL
Colesterol: Alimentos Buenos o Malos
Algunos mensajes publicitarios ensalzan los productos indicando que están libres de
colesterol (el mensaje se aplica, en ocasiones, a alimentos que es imposible que lo contengan: como el agua, aceite de oliva, etc.). La afirmación es, en cualquier caso, incorrecta, porque los alimentos no son buenos o malos en función del
colesterol que tienen, en ellos hay muchas cosas más que considerar.
Pero este mensaje puede llevar a muchas personas a creer que el no tener
colesterol es una razón importante para tomar un alimento. En ocasiones puede parecer que es más importante lo que un alimento “no tiene”, que lo que “tiene”, sin embargo todos los aspectos deben ser considerados y valorados en el contexto de todo lo que se ingiere habitualmente, no pensando en un alimento concreto.
El
colesterol es necesario y si no lo tomamos con los alimentos, el cuerpo lo tiene que sintetizar, lo importante es evitar el exceso, pero tomar alimentos totalmente exentos de
colesterol, no es necesariamente “mejor”, puede ser peor, si al restringir el consumo de algunos alimentos, caemos en carencias.
En relación con este tema se puede mencionar lo sucedido con el huevo, cuyo consumo disminuyó vertiginosamente al ponerse de relieve, y difundirse, que tenía
colesterol. Los estudios científicos realizados recientemente han puesto de relieve que no hay diferencia en la mortalidad cardiovascular de las personas que toman un huevo o menos por semana y los que toman 1 huevo por día.
Es evidente que el huevo no es un enemigo en el control del
colesterol, pues además de
colesterol proporciona lecitina, vitaminas y minerales, y algunos de estos componentes disminuyen
la absorción de
colesterol, otros ayudan en el metabolismo de los lípidos o mejoran la salud
cardiovascular, por otra parte su contenido en grasa saturada (que tiene mayor impacto elevando el
colesterol sanguíneo, que el
colesterol dietético) es menor que el de otros alimentos de
origen animal.
Este es un ejemplo claro de lo incorrecto que puede resultar el considerar un alimento como “malo”, cuando lo único que se puede valorar es la dieta total del individuo. El huevo es un alimento de elevado valor nutricional y eliminarlo de la dieta puede haber supuesto un perjuicio (y no un beneficio) en la dieta de muchos individuos, especialmente en el caso de ancianos, niños, gestantes, etc.
Otro tópico en relación con el control del
colesterol sanguíneo es el pensar que todas las grasas vegetales son buenas y que las animales son malas, dado que algunas grasas vegetales como la de coco, palma o palmiste son más saturadas que las de origen animal y pueden ser más perjudiciales que estas, en el control de la
colesterolemia.
La “colesterofobia” ha sido citada como tópico por algunos investigadores, dado que en algunos grupos de población se observa un temor exagerado al
colesterol, como si este fuera el único factor que puede condicionar la salud y mortalidad. Al introducir dietas restrictivas, sin control, los resultados pueden ser negativos en la prevención cardiovascular o de otras enfermedades.
Esta bien preocuparse por no tomar un exceso de
colesterol, pero también es importante conseguir que nuestra dieta aporte todos los nutrientes que necesitamos y cumpla con los objetivos nutricionales marcados para mantener la salud a largo plazo. El aumentar la actividad física, limitar el consumo de tabaco y alcohol y mejorar los hábitos globales, es mucho más positivo, que centrar todas las preocupaciones en el temor al
colesterol.